Una mirada afirmativa
de la sexualidad,
vista a la luz del amor.

Una mirada afirmativa de
la sexualidad,
vista a la luz

del
amor.

Artículos recientes.

Artículos recientes.

La infertilidad suele llegar sin aviso y rompe silenciosamente los planes que una pareja había construido con tanta ilusión. Cuando dos personas se casan, o deciden caminar juntas la vida, casi siempre imaginan que los hijos llegarán en algún momento, como parte natural de la historia.

Por eso, cuando el embarazo no ocurre y los meses comienzan a pasar entre esperas y desilusiones, algo profundo se mueve en el corazón de ambos. No solo se cuestiona el cuerpo, sino también los sueños, la identidad y, muchas veces, la esperanza.

El dolor silencioso

Lo difícil es que este dolor casi nunca se ve. No hay despedidas públicas ni gestos sociales que reconozcan el duelo. Sin embargo, cada prueba negativa, cada tratamiento fallido y cada anuncio de embarazo cercano pueden sentirse como pequeñas pérdidas acumuladas.

Mientras el entorno continúa con normalidad, la pareja empieza a vivir una tensión silenciosa: por un lado, el deseo de mantenerse fuerte; por otro, el cansancio emocional de intentarlo una y otra vez sin resultados. Y es allí donde surge una pregunta que muchos no se atreven a formular en voz alta: ¿este camino nos unirá más o terminará desgastándonos?

Experiencias distintas del mismo sufrimiento

Muchas veces el sufrimiento no se vive de la misma forma en ambos. Uno puede necesitar hablar, llorar o buscar respuestas médicas inmediatas, mientras el otro necesita silencio o tiempo para procesar. Uno quiere esperanza, el otro teme ilusionarse otra vez.

Cuando estas diferencias no se comprenden, aparece la sensación de soledad incluso estando acompañados. No porque falte amor, sino porque el dolor se expresa de modos distintos. Sin darse cuenta, la pareja puede comenzar a discutir por detalles pequeños que esconden un cansancio mayor.

Surgen miedos que rara vez se confiesan: el temor a defraudar al otro, la culpa por pensar que el problema podría estar en uno mismo, o la inseguridad de imaginar que el cónyuge podría arrepentirse de la vida que eligió.

El peso de la intimidad que deja de ser unitiva

Otro aspecto que suele herirse profundamente es la intimidad. Lo que antes era expresión espontánea de amor puede transformarse en algo programado según calendarios, tratamientos y recomendaciones médicas. El encuentro pierde frescura y empieza a sentirse como tarea o presión.

Cuando el acto conyugal deja de ser encuentro para convertirse solo en intento, el desgaste emocional se hace más fuerte. Desde la visión cristiana del matrimonio, la unión íntima no existe únicamente para buscar un hijo, sino para expresar entrega, ternura y comunión. Cuando esa dimensión se debilita, ambos sienten que algo esencial se va perdiendo.

La maduración del amor

Sin embargo, aunque la infertilidad puede convertirse en una prueba dolorosa, también puede ser un camino inesperado de maduración del amor. Muchas parejas que atraviesan este proceso descubren con el tiempo que, si logran mantenerse unidos, su vínculo se vuelve más profundo y auténtico.

Aprenden a sostenerse en la fragilidad, a escuchar sin intentar resolver todo, a acompañar el llanto del otro sin sentirse impotentes. Comprenden que su amor no depende exclusivamente de la capacidad de tener hijos, sino de la alianza que hicieron delante de Dios y del compromiso de permanecer juntos incluso cuando la vida no responde como esperaban.

La fecundidad espiritual

La fe ofrece también una luz distinta frente a este sufrimiento. La Iglesia reconoce el dolor real de quienes desean hijos y no pueden tenerlos, pero recuerda al mismo tiempo que la fecundidad del matrimonio no se limita únicamente a lo biológico.

Una pareja puede ser fecunda de muchas maneras: acogiendo, sirviendo, acompañando, adoptando, educando o convirtiéndose en apoyo para otros. A veces la pregunta deja de ser por qué no llega un hijo y comienza a transformarse lentamente en otra: qué forma de fecundidad nos invita Dios a vivir. Ese discernimiento no es sencillo ni rápido; necesita tiempo, oración y acompañamiento. Pero también puede abrir caminos que antes no se imaginaban.

El caminar juntos esto que ninguno eligió individualmente

Lo que suele salvar a la pareja en medio de este proceso es recordar que no están enfrentándose entre ellos, sino caminando juntos frente a una dificultad que ninguno eligió. Hablar del dolor, no solo de soluciones; evitar buscar culpables; cuidar la intimidad como espacio de encuentro y no solo como medio para concebir; buscar ayuda profesional o espiritual cuando el peso se vuelve demasiado grande; y, sobre todo, recordar por qué se eligieron al principio, son gestos que protegen el amor cuando todo parece volverse cuesta arriba.

***

Quizá, al final, la pregunta más importante no sea por qué sucede esta prueba, sino cómo atravesarla sin perder la ternura y la unidad. Porque el testimonio más profundo del matrimonio cristiano no se mide únicamente por la llegada de hijos, sino por la fidelidad y el amor que permanecen cuando la vida presenta caminos inesperados. En medio del dolor, Dios no abandona, aunque su respuesta no siempre llegue como uno la imaginaba. Y a veces, en ese caminar incierto, la pareja descubre que su amor puede ser más fuerte, más humano y más verdadero de lo que jamás pensó.

¿QUIERES SER UN
AMA FUERTE LOVER?

¡Suscríbete!

Hoy quiero tocar y, si es posible, sanar tu corazón con estas letras.  Como psicóloga, he visto todo tipo de dolores de corazón, traumas y heridas por abuso, abandono, infancias difíciles, y un largo etcétera. He de decir que uno de los dolores más grandes que puede experimentar una persona es, definitivamente, la herida del aborto provocado.

Lo que te dice el mundo

Tal vez te cause confusión lo que digo, pues el mundo nos dice que es el mayor alivio que una mujer puede experimentar (lo vemos en películas todo el tiempo). Así hacemos como que nada pasó. Pensamos “ella podrá continuar con su vida normal”. Puede que esa vida incluya viajar y ser una exitosa empresaria o ceo de alguna empresa transnacional, ya sabes el cliché.

La verdad: el asesinato de tu hijo

Entonces surgen las preguntas: ¿por qué las mujeres llegan a terapia tras meses, años de escuchar llantos de bebés que no lloran? ¿Por qué encontramos incontables testimonios de no poder superarlo en un mar de crisis de ansiedad, ataques de pánico y noches de insomnio para regalar? Porque solo es cuestión de que aceptemos la verdad de una vez por todas: el aborto provocado es ir por tu propio pie a que asesinen a tu hijo mientras aún vive dentro de tu propio vientre.

Hemos convertido nuestros vientres en coliseos. El lugar que debería ser el más seguro del mundo, se ha convertido en zona de guerra. Lo peor es que nosotras hemos decidido entrar allí.

El miedo no se supera matando

Sin rodeos te digo: yo entiendo que te dé terror ser mamá tal vez a corta edad, o tener que ser madre soltera, o las situaciones -que pueden ser miles-, lo entiendo. Sin embargo, después de leer y escuchar a tantas mujeres siempre, siempre, siempre será mejor tener un bebé en brazos y comprobar que ese Dios del que todos hablan sí existe y sale a tu encuentro para que a ti y a tu bebé no les falte lo necesario, a vivir el resto de tu vida con un recuerdo, con una culpa que solo el mismo Dios puede sanar.

La pesada carga de conciencia de la que nadie habla

Y es que es necesario hablar de la culpa, de por qué es de ese tamaño, y es que, es una parte de ti que ha muerto. Cuando una madre pierde a un hijo se considera por excelencia el trauma más doloroso que un ser humano pueda experimentar. Dicen que es el duelo sin nombre, porque si uno pierde a un esposo es viuda, o pierde a un padre es huérfano, pero perder a un hijo, aunque lo hayas abortado sigue sin tener nombre.

***

Si estas embarazada te invito a que confíes, confía. Dios jamás abandona una mujer que le da el sí a la vida, sé valiente y levanta la frente.

Puedes con esto y más, con el pasar de los días, los meses y los años comprobarás que definitivamente hiciste lo correcto.

Si has abortado pide perdón y descansa tu mente, tu alma en la misericordia, anímate a vivir en el regazo del Padre para que la paz prevalezca en tu mente y pon ese dolor al servicio de la vida y de la sanación del aborto en otras mujeres, sí puedes sanar.

Dejo esta última frase por si necesitas leerla, si estuvieras en terapia te diría que imagines que ese bebé esta es lo brazos de Jesús y María. Pues es la realidad: no está en el recuerdo de tu mente. No está en esas imágenes que te atormentan. Está jugando en el lugar más feliz de todos, el cielo. Con amor Isa.

Vivimos en un entorno digital que premia la inmediatez, la novedad y la estimulación constante. La paciencia parece haberse vuelto un lujo y esta cultura de lo inmediato ha transformado nuestra forma de vivir, relacionarnos y comprender el mundo.

En esta prisa por consumir, muchas veces, sacrificamos la reflexión y anulamos el pensamiento crítico para la toma de decisiones relevantes y aún las pequeñas cotidianas. Esta cultura te empuja a vivir atado al estímulo, perdiendo la capacidad de habitar, disfrutar y valorar el momento tangible.

Si bien la inmediatez no es enemiga del bienestar; cuando desplaza el valor, la responsabilidad afectiva, el dominio de deseos desordenados e incluso abre puertas en la mente a la codicia por lo inmoral. Entonces, lejos de potenciar habilidades, de dotarte de practicidad, boicotea el bienestar.

Satisfacción momentánea

La cultura del click y la naturalización del consumo de pornografía, traen consigo dinámicas de adicción, desensibilización, distorsión emocional e instrumentalización del ser humano. Cualquier estímulo sexual pornográfico presenta una versión impura de la sexualidad y despierta deseos perjudiciales e inmorales que luego el cuerpo sentirá la necesidad de exteriorizar.

El consumo de pornografía satisface una necesidad momentánea, con un simple click podes conceder de inmediato el deseo de placer. A mediano y largo plazo se convierte en un acto de auoflagelación. Pues, el consumo de pornografía afecta la salud mental, las relaciones y la percepción de la intimidad.

Esta problemática no es algo propio de adolescentes y pre adolescentes por su despertar sexual, como suele naturalizarse. No es ni natural, ni sano. No se trata de un período de crecimiento y desarrollo sexual.

Es una problemática transversal. Atraviesa cualquier edad, cualquier contexto socioeconómico y ambos sexos. El consumo de pornografía es una problemática cultural.

Efectos

El consumo de pornografía, solo puede traer efectos negativos, sus consecuencias se dan a nivel neurológico, emocional y relacional:

Una de las consecuencias neurológicas del consumo de pornografía es la reducción de materia gris en áreas del cerebro relacionadas con la motivación y la toma de decisiones. Eso puede afectar el autocontrol y la regulación emocional, favoreciendo patrones compulsivos.

Esto indica que el cerebro, al recibir estimulación frecuente y de alta intensidad, como la que proporciona la pornografía, se adapta reduciendo su sensibilidad a la recompensa. Por tanto, afecta la capacidad de disfrutar otras actividades placenteras, como la intimidad sexual real, hobbies o logros personales.

La pornografía es un generador de dopamina

Por lo tanto, genera una conducta adictiva vinculada a ese placer. Plataformas y sitios pornográficos están diseñados para maximizar el tiempo de permanencia, explotando mecanismos de recompensa cerebral similares a los de las redes sociales. Al igual que otras adicciones, el cerebro de los consumidores desarrolla tolerancia, lo que los lleva a buscar contenido más extremo o explícito para obtener el mismo nivel de excitación.

¡Y claro! Los pornógrafos están preparados para otorgarte todo tipo de contenido cada vez más fuerte, más inmoral. Pues, para ellos, es un negocio.

Consecuencias emocionales y relacional

La pornografía genera expectativas irreales sobre el sexo, el cuerpo y las relaciones, afectando la empatía y la conexión emocional, no solo en las relaciones interpersonales, sino también la autoestima de quien lo consume. Genera consecuencias como ansiedad, basados en el sentimiento de culpa y vergüenza que afloran, e insatisfacción personal.

El consumo rápido y fragmentado de imágenes sexuales puede reducir la capacidad de ver al otro como persona. Refuerza dinámicas de instrumentalización y le quita por completo la esencia de la intimidad sexual, es decir, la exclusividad, el romanticismo, la entrega del ser ara la búsqueda del placer del otro.

La sobreestimulación visual disminuye la sensibilidad a formas placer o deseo. Así, genera una búsqueda compulsiva de estímulos cada vez más intensos.

Parte del contenido más popular de consumo en línea incluye prácticas agresivas o degradantes, ya que la pornografía presenta el dolor como vía al placer, lo que influye en la percepción de lo que es deseable o aceptable y moralmente correcto en la vida real.

Interfiere, además, en el desarrollo de una sexualidad saludable y prácticas no consensuadas, a causa de esta distorsión de la intimidad.

Pornografía y la cultura del click

¡Aunque no lo busquen, el porno los encuentra! La presencia de la pornografía no se limita a los sitios destinados a ello. La pornografía ha colonizado las redes sociales, síntoma de una sociedad hipersexualizada que instrumentaliza al ser humano.

Dejemos de romantizar el consumo de pornografía, dejemos de fingir que “podemos dejarlo cuando querramos”, dejemos de enviar un mensaje con liviandad y seamos radicales al abordar esta problemática cultural, impartamos una educación sexual fundamentada en valores, que dignifique al ser humano y las relaciones interpersonales y no que las denigre.

Devolvámosle a la sexualidad el placer que el Creador de ella diseñó, no hay nada bueno que podamos aprender de la pornografía, no hay en ese sitio, placer inmediato que no deje huellas dolorosas a mediano y largo plazo.

***

Un simple un click puede satisfacer un deseo de placer inmediato, pero te puede robar la posibilidad del placer de mayor deleite que puedas experimentar, el que viene como consecuencia del amor, el romanticismo, el compañerismo, el respeto y la honra mutua. No te dejes seducir por la inmediatez, no hay mayor placer que aquel que se conquista en los valores más loables. Podemos redimir la intimidad sexual en esta y las próximas generaciones.

Categorías

más populares.

CURSO ONLINE CERTIFICADO

Fundamentos
de la sexualidad.

Certificado por la Universidad Fasta.

Hum-Ufasta

Nuestros videos.